Aquellos merenderos a la orilla del mar

 

La Crítica

Aquellos merenderos a la orilla del mar

Los restaurantes junto a las playas valencianas han sustituido a las comidas con avíos en la bolsa nevera

Mucho antes de que la Ley de Costas apareciera en nuestras playas ya existían los conocidos y recordados merenderos, antiguos establecimientos hosteleros donde los valencianos solían comer después de haber pasado la mañana en la playa, disfrutando del Mediterráneo.
Los merenderos poblaron las playas valencianas desde antaño, pero sin duda el período de esplendor comenzó en la década de los 40 y finalizó a mediados de los años 70, cuando el boom turístico hizo que muchos de ellos desaparecieran o se acoplaran a los paseos marítimos que se iban creando en las localidades costeras.
 
Entender días de playa, de veraneo, sin su existencia sería imposible, y estoy seguro de que muchos de ustedes habrán pasado interminables jornadas en ellos. Su gastronomía era limitada, como lo era en muchos hogares españoles de la época. Pero eran apacibles, entrañables y se agradecía el esparcimiento que en ellos se disfrutaba a lo largo del día.
 
El merendero, al igual que muchos recuerdos de nuestra infancia, ha tenido una literatura propia, y ésta queda reflejada en la novela de Ana María Matute de 1967, 'El Salvamento': «era un merendero muy modesto y le llamaban 'El Cangrejo'. En conjunto, una docena de pilastras de madera, quemadas por el sol, y un techuelo de cañas. Detrás, la barraca con su puerta pintada de azul añil, mostrador recubierto de zinc, la bomba del agua, el grifo eternamente goteando, los barriles, las botellas y las cajas de la Coca-Cola, con su hielo picado. 'El Cangrejo', más que modesto, en realidad era pobre. Y, sin embargo, ningún merendero se veía tan concurrido. 'El Cangrejo' se poblaba de gentes chillonas y domingueras, con la piel enrojecida por las quemaduras del sol, poco habituada a él. Se sentaban a las mesas de madera, bajo el techuelo de cañas, y sacaban fiambreras de las mochilas. Pedían vino, cerveza y Coca-Cola; a veces, una ensalada de lechuga, tomate y aceitunas, y, al final, café, coñac o anís. Después se marchaban en el autobús [...]».
 
Como podrán observar aquellos que hayan sido clientes habituales de estos establecimientos, recordarán momentos allí vividos, como los momentos anteriores cuando las madres tenían que preparar los avíos playeros, tan típicos y recurrentes como la tortilla de patata y cebolla, los filetes empanados y la 'titaina', un pisto muy popular en Valencia que se elabora con pimiento, tomate y tonyina de 'sorra'.
 
Básicamente el que nuestras madres o abuelas prepararan estos avíos era porque la gastronomía de los merenderos era muy escasa, pues ni habían neveras donde conservar los productos o los alimentos, y tampoco la economía de la época daba para muchos dispendios.
 
Poco a poco esta situación fue cambiando. Los planes de desarrollarlo fueron trasmitiendo a la clase media española, la que verdaderamente ha realizado la revolución gastronómica en este país, una cierta solvencia económica, y ésta, sin duda, también llego por fortuna a los merenderos. Y, como hemos dicho en un principio, una inmensa mayoría se convirtieron en restaurantes acoplados a los paseos marítimos, y los que no lo iniciaron, por desgracia, desaparecieron.
 
De costa a costa
En plena playa de Altea encontramos un fiel sucesor de los merenderos de los 40; El Cranc, un establecimiento a escasos metros del Mediterráneo donde destaca su servicio y, por supuesto, su gastronomía. Buenos y ricos surtidos de arroces, destacando su parrillada de pescados por la frescura de éstos y la calidad del tomate que se sirve con atún en escabeche.
 
La playa de la Granadella, también acoge un local destacable; restaurante Sur, establecimiento de impronta familiar, al igual que sus cocinas y sus propuestas. Fritura de pescados, ensaladas y por supuesto arroces son las recomendaciones más reseñables. Hay que destacar que el propietario posee barca de bajura propia, por lo que la calidad del pescado está garantizada.
 
Casa Manolo, en la playa de Daimuz, nos ofrece la posibilidad de disfrutar de su local, bien sentado en sus mesas, o hacerlo sobre el Lounge que lleva varios años abriendo en la propia arena. Su oferta de entradas, tapas y bocadillos es rica y variada, y el servicio presto. Si lo desea puede sentarse en el comedor, donde los hermanos Alonso Fominaya, llevan tiempo ofreciendo una de las mejores cocinas de nuestra Comunitat. El Premio al Turismo 2010, otorgado por la Cámara de Comercio, es sin duda un reconocimiento a su impresionante trayectoria.
 
La playa de El Perelló acoge a uno de los establecimientos más legendarios de nuestras costas; Casa Chiva. La familia de Samuel y Reme, abrieron este local a finales de la década de los años 20. Su oferta, tipismo zonal: anchoas, ensaladas, pescados frescos rebozados o a la plancha, y por supuesto arroces.
 
Otro establecimiento muy popular de nuestras playas era La Dehesa, en la playa de El Saler. Pero la reconversión de su paseo marítimo hizo que éste local se convirtiera en dos; uno para cada hermano: Joaquín y José Luis. La oferta es muy similar y el servicio profesional: paellas, pescados, ensaladas y fritura variadas.
 
De Alcossebre (Castellón) guardo cariñosos recuerdos; el ejército me pagó dos años las vacaciones allí (maniobras). Y en su playa Tropicana encontramos un recomendable local; Can Roig. Su cocina es cuidada, primero por la calidad de los productos y segundo por los buenos tratamientos de su cocinero. Guisos marineros, arroces y pescados son sus principales propuestas.
 
Una de las playas más cinematográficas de la costa valenciana es la de Peñíscola; El Cid y Calabuig son algunas de las pruebas fehacientes. Y allí mismo encontramos Casa Jaime, donde sus arroces: Calabuig y Columbretes son dos magníficos arroces, que se complementan con los langostinos de Vinaroz. El responsable y cocinero Jaime Sanz, va poco a poco apoyándose en su hijo pequeño Jordi los servicios de cocina, porqué la sala es la responsabilidad de Jaime; su hijo mayor. Sin duda, uno de los mejores restaurantes de la provincia de Castellón.
 
 
 

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