Cala Bandida, saboreando el Mediterráneo

 

Restaurantes

Cala Bandida, saboreando el Mediterráneo

El restaurante de Xàbia renueva su propuesta gastronómica

Chema Ferrer
No cabe duda que una de las localidades donde mejor se disfruta del mar y las playas es la villa costera de Xàbia, en la Costa Blanca. A esto le podemos añadir el goce gastronómico, y si este puede ser a la hora del desayuno, en almuerzos y aperitivos, a la hora de comer, en la sobremesa o todo lo que podamos hacer a la caída del sol la respuesta es solo una, Cala Bandida. El local, en el Port de Xàbia, es un auténtico balcón al mar, un palco para contemplar amaneceres y puestas de sol disfrutando en todo momento de la brisa salina del mar.
Fue en el año 2013 cuando Lucas, Víctor y Stephan decidieron darle una vuelta y media de tuerca al concepto de restaurante que hasta la fecha allí funcionaba. Su emplazamiento idílico frente al mar y la playa de la Grava era motivo suficiente para articular otro concepto hostelero en el que primara el entorno y el tempo, ¿por qué no preparar una carta de desayunos con la que el cliente, además de disfrutar en la mesa pudiera compartir ese momento con la salida del sol por el horizonte? …y del mismo modo con los sucesivos momentos del día. Al comedor cubierto con amplias cristaleras que dan la apariencia de estar sentados junto a la borda de un paquebote, se le une su amplia terraza descubierta. Y todo con una decoración ecléctica, que aúna la la propia característica de las costas alicantinas con los toques kitch de la ibicenca. El resultado es confortable y ‘casual’ a un tiempo. A tener en cuenta la impresionante barra, todo un lujo para los que somos del disfrute gastrónomo vertical. 
 
Tradición y creatividad
La oferta de su cocina conjuga el recetario tradicional y la creatividad. Además, la disposición y presentación de la sala y de los platos cuenta con el asesoramiento de dos grandes profesionales hosteleros, como son el sumiller Didier Fertilatti y el chef Borja Susilla de Tula. El asunto más impactante son sus desayunos, por la vistosidad de su presentación, originalidad y solidez. Se presentan a precio cerrado (entre ocho y doce euros) y en sus modalidades: Internacional, (el clásico), Cala Bandida (con productos de proximidad), Energetic (al estilo británico) o el Capricho (para los que se quieren cuidar), hay más...., y para las personas ‘SIC’, que sepan que cocinan Huevos Benedictine. Atención a la gran variedad de los ‘smothies’ tan en boga, valen la pena, así como la oferta coctelera que nos sirve para el vermuteo. Hora del tapeo, desde la Pericana de Muro pasando por la Calamares con rebozado típico de Xàbia o las clásicas Patatas Bravas (con un toque bandido), pero también La Tempura de Verduras con Soja o un recomendabilísimo Tartar de tomate con Espuma de Parmesano y Jamón. Llegados a la hora del mesa y mantel, cobra protagonismo el mundo paellero y de los arroces. De entre ellos, obviamente los elaborados con frutos del mar, a pocos metros de las cocinas del restaurante está la lonja del pescado. Curiosidad, las paellas no son por encargo y muchas de ellas se sirven en no más de media hora. Platos principales recomendables: Rape con Crema de Mango, Costilla de Cerdo a baja temperatura o la impresionante Hamburguesa Cala Bandida…, ¡lleva trufa!
Pronto tendremos la ocasión de visitar los huertos y bancales propios de Cala Bandida, donde crecen buena parte de las frutas y hortalizas que utilizan diariamente, tengo gran curiosidad de ver como prosperan sus aguacates y mangos. Se lo contaremos. 

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